De momento esto, que veis aquí... es el trozo del segundo capitulo de mi “Famosa” (lo pongo entre comillas porque solo es famosa en mi Instituto). Novela… que me causo muchos problemas. El libro se Titula A Terminado de Llover. Este capitulo (trozo de capitulo) es el que le seguí al Capitulo 1 Dos Vírgenes. http://www.lacoctelera.com/mcmahon/post/2007/04/26/capitulo-i-dos-virjenes

De momento, no he escrito más, debido a que me cuesta llegar a la perfección. Y darle calidad, al escrito.


El despertador, dorado de encima de la mesa, marcaba la una en punto. La camisa azul cielo y los pantalones estaban tendidos sobre la cama. (De matrimonio.) Poco a poco el incienso se iba consumiendo, dejando volar un embriagador olor a vainilla. Que se propagaba por toda aquella habitación, húmeda y sombría.

El agua del grifo, de la sala de enfrente caía a toda presión. Repentinamente Ezequiel vestido con un pijama a rajas negras, lo cerró y aquel ruido se dejo escuchar.

Con cara de no haber dormido durante días; el joven apago la luz y se metió en la cama.

Pero antes de que sus parpados cajera abatidos por el cansancio; algo, un pensamiento, un sentimiento o una nefasta idea se coló en su cerebro repleto de fantasía cruel.

Por unos míseros instantes sintió una sensación de agobio. Ezequiel no lo pudo aguantar más; y se vio obligado a encender la luz de la lamparita.

No tardo mucho tiempo en relajarse. Ni el mismo sabia describir lo que le había pasado. Para aliviar ``aquello” encendió el televisor.

La cara de cansancio, con la que se había mostrado al Sr. Fluvia y Linda había desaparecido. Ahora sus preciosos ojos estaban clavados en el televisor y su celebro pensaba en la paellera y el escritor que salían en aquel filme. Lucia y el sexo. La película era bastante rara; ni Ezequiel supo comprender el porque Lorenzo y Lucia hacían tantas veces el amor. Lo único que supo coger era que los dos protagonistas se querían mucho y se amaban mutuamente. El joven sintió un poco de envidia porque entre Linda y el no había nada. (Solo era ella la que daba y el solo recibía amor mucho amor el cual desperdiciaba con crueles pensamientos).

Era así como Ezequiel huía de su insomnio que noche tras noche le incordiaba y le molestaba. Encendiendo el televisor o poniéndose a leer; para olvidar las malas ideas y así luego poder caer rendido por el cansancio y el manto de la noche.