Dolerá mucho pero gustara más

 

Un  chavalito, de metro setenta y nueve, moreno, con el flequillo peinado para el lado y de ojos color miel. Bestia: una camiseta ajustada, con una sudadera abierta asta el pecho. En sus largas piernas llevaba unos vaqueros pitillo y en los pies unas victoria verde fosforito, que pisaban, el oscuro Paseo de Gracia.

Andaba nervios porque savia que debía llegar, pronto a su casa... pero el Demonio le tentó y sus paso le llevaron a la calle Balmes. Estaba completamente avergonzado de si mismo... se encontraba delante de una famosa discoteca de Ambiente, de Barcelona. Y no savia si entrar o quedarse fuera a esperar, en aquella esquina. Roger, que así se llamaba el joven adolescente, escogió la segunda opción...

Mientras esperaba, todo el vello se le ponía de punta y tiritaba. Observaba como toda clase de gente, iba entrando para dentro: modernas, pijos, locas, transexuales...

Pero no fue pasados, aproximadamente unos diez minutos cuando un chico, nueve centímetros mas alto, de pelo, corto, fino y rubio. Con unos ojazos azules, camiseta de tonalidades aguadas, vaqueros negros (ajustados a su fina cintura) y unas tenis blancas.

Sujetaba una chaqueta de cuero arrugada y de color negro.

Mientras se acercaba a Roger para decirle:

-¿Qué no pasas para dentro?-

Nervioso el chavalito de 17 años contesto:

-Prefiero estar, aquí fuera-.

Hubo una pausa de unos cuantos segundos y continúo.

-Veras es que es la primera vez que voy a este tipo de... de discotecas y la verdad es que me da un poco de morbo. No es que me haga mucha gracia entrar allí dentro.

Xavier, el nombre del chico de 21 años que tenia delante le exclamo:

-Sí quieres yo te puedo acompañar, veras que es como una discoteca, hetero pero con chicos con chicos y chicas con chicas.

-¡No mejor no!

Chillo.

Esta vez el chavalito estaba mas nervioso que al principio.

Xavier le cogio, sus suaves i finas manos, Roger al sentir el roce de sus manos con las del chico que tenia al lado, y sintió algo... (Como una especie de atracción), como el corazón empezaba a latir la sangre con más intensidad y a esparcirla por todo el cuerpo muy rápidamente.

-Yo no te puedo dejar aquí fuera, si tu quieres podemos ir a dar una vuelta.

-Vale, pues si, estaría bien.

Empezaron a caminar la Calle Diagonal asta el Paseo de Gracia. Roger estaba callado, Xavier al escuchar el silencio dijo:

-Yo me llamo Xavier, pero tu aún no me as dicho como te llamas exactamente.

-Me llamo Roger.

-Encantado de conocerte Roger.

-Lo mismo digo, encantado.

La persona que el chavalito moreno, tenia a su lado le dijo:

-Entonces tu eres nuevo en esto, y dudas (supongo). No te he visto mucho por aquí, aunque suelo venir de vez en cuando. Normalmente estoy en Razz (Razzmatazz). Pues... yo también pase algo parecido a lo que tú estas pasando, hasta que me di cuenta, de lo que verdaderamente me gustaban eran los hombres y no las mujeres. Después de todo esto la vergüenza que tú tienes me desapareció.

Mientras paseaban mano a mano agarrados, el reloj de pulsera de Roger marcaba las dos en punto. Xavier al notar mas tenso a Roger, le invito a sentarse en un banco.

La oscura noche se extendía por toda Gracia y las pequeñas callejuelas, solamente dejando qua las farolas y las luces de las casas iluminasen el paseo y el banco, en el cual se encontraban Roger y Xavier sentados.

Hacia frió mucho frió... y el chico, rubito le cedió su chaqueta de cuero, se la puso a su nuevo amigo y este empezó a entrar en calor y a relajarse poco a poco.

Xavier indiscretamente le pregunto:

-Alguna vez le as dado un beso a alguien, como yo te lo daré ahora.

No dejo que pronunciara ni una solar palabra.

Se lanzo a acariciar, sus labios y a darles lo que realmente querían, a probar el gusto de su aliento y a enseñarle el jugo de la pasión.

Roger perdió toda la vergüenza, su corazón estaba acelerando, perecía que le fuese a dar una taquicardia de sobre dosis de sensualidad. Pero no, era esto, eran los labios, el, su lengua y la persona que le estaba besando.

De repente, un descerebrado, invécilo de mierda, corto, homófono y sin el titulo de la ESO grito:

-Putos Maricones, dais asco largo de aquí no infectéis Barcelona, con vuestra mariconadas. Enfermos mentales... invertidos, Putos Maricas de mierda... ¡¡¡¡¡¡Fuera!!!!!!!

Xavier con todas sus fuerzas le arreo una paliza, que dejo al joven neo nazi desplomado en el suelo, sangrando por la nariz. Para evitar más peleas. Xavier apretó más fuerte de la mano a su compañero y salieron escopeteados del lugar de los hechos. Hasta llegar, cansados a un portal, de una calle muy estrecha.

El amado de Roger, se saco del bolsillo una llave y abrió la puerta. Era un portal antiguo, los dos se metieron dentro.

En el ascensor Xavier, empezó a desabrocharse los pantalones. Mientras sus labios, sus lenguas, se enrolaban en una pasión sin fin. (Según la iglesia católica, pecaminosa).

Cuando el chico rubio, empezó a abrir la puerta, una mano inconscientemente vergonzosa, cogió el su miembro viril, asta que este abrió la puerta. (Roger había perdido casi la totalidad de su vergüenza, de principiante). Entraron los dos a la vez. El propietario del piso, guió a Roger por un pasillo estrecho de techos muy altos, hasta llegar a una gran habitación, con una cama enorme de estilo minimalista. Nada mas entrar Xavier abrió la luz y tiro de un empujón a su nuevo amigo, para que esta cajera tendido encima de su cama. Tumbado, no pudo reprimir el impulso de su pene, al irse poniendo cada vez más duro, más firme y más tiesa.

Xavier empezó lentamente a desnudar a su joven, tendido en su cama. Primero le quito la chaqueta que le avía prestado, luego la sudadera y por ultimo la camiseta. Al tener al descubierto todo el torso del chico, sus ojos azules, pudieron contemplar, abdomen. No es que estuviese fibrado, ni muy cachas, pero era sensual acariciarle el pecho, su espalada, todo el joven adolescente en general. Por ultimo el, le quito las Victoria, los calcetines y muy lentamente, desabrocho el botón de los pitillos, la cremallera y le quito los pantalones. Se encontró con el chavalito completamente desnudo, salvo por los box, que le apretaban el miembro.  Pero Xavier cogió las manos de Roger y le hizo quitárselos el mismo.

Su polla estaba en estado erecto, ancha y dura, con un tamaño de diez y ocho centímetros.

Xavier le susurró a Roger en su oreja:

-Espérame aquí que volveré pronto.

Cuando estuvo esperándole, se iba poniendo cada vez más nervioso. Asta que apareció Xavier en albornoz. Al ver a Roger apunto de correrse, este se quito lo que llevaba encima. El si que era musculoso, cachas y fibrado. Se le veía la tableta de chocolate muy marcada. Por sus músculos, se desliaban pequeñas gotitas de agua. Estaba acabado de duchar y su miembro era muy grueso y muy largo veinte y cuatro centímetros.

Roger estaba excitadísimo, ya lo tenía todo claro,  le gustaban, los hombres, las poyas y el hombre que tenía delante de él.

Muy a poco a poco, se fue acercando a Roger que se sentía lo bastante excitado como para llegar, al  pleno orgasmo. Estaba listo para empezar la sesión. Pero... tenerse que poner el preservativo lo cortó todo.

Roger... sentía miedo... del bolsillo de sus pantalones tirados en el suelo, sacó un condón. Se lo enseñó a su amante, el cual afirmó:

- ¡Pónmelo!

Con mucha  delicadeza cogió los veinte y cuatro centímetros, de poya, (al verla de cerca esta parecía a un más gruesa de cuando la  había visto antes). La tenía empalmada.

Solamente la acarició y un a gota de semen se desprendió del capullo. Con un clinex lo limpió todo. Podía ver como Xavier estaba cada vez más excitado y más nervioso. Finalmente con delicadeza y muy lentamente colocó el preservativo. (El chubasquero protector).

El chico de los veinte y cuatro centímetros hizo una señal para que el chico de los diez y ocho centímetros se tumbara en su cama, boca a bajo.

De repente Roger empezó a sentir como unas manos, masajeaban su espalda poco a poco, las manos anchas y finas de Xavier, se detuvieron en el culo pequeño y redondeado, pero sobre todo muy duro y suave. Paulatinamente, introdujo su gran batuta y el director dirigió la gran orquesta.

Cuando se la metió y notó que la tenía dentro el chavalito, empezó a sentir un intenso y muy fuerte dolor  que a la vez de hacerle sufrir le daba placer a él y a su amante.

La temperatura del cuerpo, subió de repente, estaba sudando sus facciones, sus músculos y sus poyas estaban calientes.  Roger pasivo, excitado, mojo las sábanas. La música sonaba cada vez más fuerte.

Ni con su ex novia, follando, el chavalito de ojos color miel, había llegado a sentir aquel orgasmo.

El tiempo estaba congelado solamente para ellos. Ellos dos tenían la fuerza de controlarlo. Los gemidos eran lo único que rompía el silencio.

La luz que salía de cada uno de ellos y de las estrellas se encargaba de iluminar la oscura noche.

El director continuaba gritando placer... mientras el joven tumbado en la cama le suplicaba que prosiguiera, que no parara, porque para él aquello era la cosa más maravillosa que había sentido en sus diecisiete años de vida.

Ya pasaban más de las tres y media de la madrugada y el demonio que no el ángel les llevó al cielo. Su cielo, Xavier no quería volver a su casa para quedarse con su amante.

No se puede explicar con palabras lo que sintieron los dos jóvenes.

Es una cosa que la tenéis que vivir para  saber lo que es...

El cansancio llevó al chavalito, activo a disminuir poco a poco y más lentamente (los poyazos), hasta que concluyó.

Aquel orgasmo que habían tenido mutuamente, fusionados el uno con el otro, parecía que solamente hubiese sido una hora, pero por desgracia solo fue por unos cuantos segundos.

Xavier apartó cuidadosamente su miembro del cuerpo de Roger. Estar dentro de él, había estado fantástico. De repente se quitó el preservativo, estaba corrido y todo lo tenía manchado de semen. Con pañuelos se limpiaron mutuamente sus poyas. Cansados de tanto placer se tumbaron en la cama, los dos cogieron aire y fuerzas. Estaban muertos y debilitados.

Se miraron a la cara o mejor dicho a los ojos. En aquellos momentos se produjo una química muy importante, no solamente sexual, si no también de caricias, afecto y de lo que es más importante Amor. La luz de los ojos color miel de Roger y los ojos azul cielo de Xavier fue lo que hizo, que esta vez el chavalito vergonzoso, acariciara el cabello rubio de su futuro novio y sellaran su amor con un gran beso en los boca.

Labios, perfilados rosados se juntaron con labios finos y tiernos de Xavier. Dos labios besándose, dos pasiones  se unieron en una sola alma, dos en uno solo.

Cerraron la luz y se abrazaron mutuamente hasta que se dijeron el uno al otro: Te quiero...

A la hora en que amanece consolidaron el sueño, soñaron juntos el uno con el otro.

Cuando se levantaron, ninguno de los dos continuó su camino si no que juntos formaron uno, quedando para salir, regalándose cosas y pasando noches tan especiales como, las de un trece de abril. Y lo que es más importante amándose y queriéndose.

Porque fue el demonio el que les guió al cielo y no el ángel como ocurre normalmente.

 

FIN

 

 

 

Por: Mischa McMahon (Todos los derechos reservados).

 

 

 

Nota de la autora: La discoteca a la que se refiere es ARENA la de la Calle Balmes.